Monday, September 23, 2013

Sara la princesa de la fe.

La historia de Sara es milagrosa de principio a fin. Su vida comienza en Ur de los Caldeos, Babilonia donde se encuentra con su esposo. La Biblia los describe como "adoradores de ídolos" siendo que ambos descendían de una familia apartada del Señor. Sin embargo, Dios uso a este matrimonio para cambiar la historia de la humanidad. 

Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.” Josué 24:2 

Sara fue transformada de una vida ajena al Dios verdadero a una vida piadosa y llena de fe. Encontró en Dios motivos para sonreír. Encontró en Dios un propósito eterno. Dejando todo lo que conocían salieron de su pueblo persiguiendo el llamado que Dios les había dado. (Génesis 12:1-9). 

Sara, conocida como Sarai, era hermosa en apariencia. Era el ejemplo de una esposa sumisa que seguía a su marido sin importar lo que pasare. Disfrutaba del día y de la vida sin presión alguna. Pareciera que era una mujer ideal pero Sarai era estéril y no podía tener hijos. Sepamos que en aquel tiempo, la mujer que no podía quedar embarazada era rechazada por la sociedad. 



En aquel tiempo, un hambre terrible azotó la tierra de Canaán y obligó a Abram a descender a Egipto. abram le dijo a su esposa Sarai: Mira tu eres una mujer hermosa. Cuando los egipcios te vean, dirán: Ella es su esposa. ¡Matémoslo y entonces podremos tomarla! Así que, por favor, diles que eres mi hermana. Entonces me perdonarán la vida y me tratarán bien debido al interés que tienen en ti". 

Tratemos de ubicar esta imagen... Tu esposo, el hombre en quien confías y quien debe cuidar y amarte siempre te dice que digas que eres su hermana. Esto no lo hace por tu interés sino por miedo a que él se meta en problemas. Además, esto no lo hace una vez. Más adelante, cuando Abraham se enfrenta a Abimelec volvió a decir que Sarai era su hermana. Sarai como buena flemática, no se queja ni dice nada. Simplemente, le sigue el juego a Abraham. Estoy segura que muchas de nosotras hubiéramos hecho un drama. Incluso le hubiéramos dicho a nuestros maridos que ya no nos aman. Pero Sarai no, Sarai fue calmada y evitó cualquier conflicto. 

Si continuamos con la historia, veremos que Sarai se cansa esperar la promesa que Dios le había dado a Abraham. Ella no veía cumplida esa promesa.  Al ver que no podía darle un hijo a Abraham lo manda a acostarse con la sirvienta Agar. ¿Quien haría algo así? Yo no conozco a ninguna mujer que voluntariamente ofrezca una mujer a su marido. Agar queda embarazada de Abraham y da a luz a Ismael. Ahora, Sarai no sólo sabe que su esposo a estado con otra mujer sino que ella le dio lo que Sarai no podía... un hijo. 

En la superficie Sarai parece no incomodarse pero tiempo después corre a Agar y a su bebé del campamento. Sarai pierde el control. Los celos y el resentimiento obtienen lo mejor de ella. Recuerda que como buena Flemática, Sarai fue indulgente consigo misma y se despreocupó por las necesidades de Agar y su bebé satisfaciendo primero las suyas. No le importó que Agar pudiese morir en el desierto. No tuvo remordimiento de que el hijo de su esposo perecería. Sara prefirió sus sentimientos sobre la vida de Agar. 

Podríamos pensar que Sarai jamás sería perdonada. Que lo que hizo fue tan malo que Dios no tendría compasión de ella. Al menos, eso pensé yo al leer esta parte de su historia. Sin embargo, nuevamente Dios nos sorprende derramando su compasión y amor por nosotros cuando no lo merecemos. Dios cambia el nombre de Sarai a Sara y la bendice enormemente. 

"Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes y pueblos vendrán de ella." Génesis 17:16

¡Que asombroso! Dios no sólo la bendice sino que le da una promesa maravillosa. Sara no puede creerlo. Sara ríe al pensar en la loca idea de quedar embarazada. Era una anciana de noventa años. ¡Su cuerpo estaba en decadencia! Pero para Dios nada es imposible. Sara vio cumplida la promesa de Dios y dio a luz a Isaac. 

"Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo." Genesis 21:6


Que transformadora historia. Una mujer que adoraba dioses ajenos se convierte en la madre de las naciones. Una mujer que no creía en los tiempos de Dios vio cumplida su promesa. Podemos identificarnos con Sara en muchas situaciones. Muchas veces desconfiamos de los tiempos de Dios. Podemos ser injustas con otras personas aun cuando ellas no tienen la culpa. Pero, la gracia abundante de Dios muestra como siempre perdona, ama y bendice cumpliendo las promesas de nuestro corazón. 

Si estas pasando por momentos de aflicción. Momentos en donde no vez cumplida la promesa de Dios en tu vida. Ten calma. Piensa antes de actuar. Dios es un Dios que cumple, es un Dios de amor y sobretodo, un Dios de perdón. Convirtámonos en mujeres virtuosas. Mujeres que disfrutan de la vida y que se regocijan en la gracia de Dios. Pongamos nuestra fe en Dios y creamos en sus promesas. Y sobretodo vivamos una vida que glorifique y honre a Dios. 

"Ella creyó que Dios cumpliría su promesa" Hebreos 11:11b 
"...Siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho su fe se fortaleció aun más y así le dio gloria a Dios." Romanos 4:20 







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